La felicidad que no me creo

Fotografía tomada por Instagram @elvecinogallo

No creo en la felicidad absoluta. Para mí, nadie es completamente feliz. Esto lo intenté escribir en La engañé… en tiempos de virus, pero creo que no lo tenía tan claro, aunque la idea ahí está.

Es más, ya ni me acuerdo muy bien cómo es esa parte de la novela. Pero si mal no recuerdo, Leo va a la casa de su amigo para tomar algunas cervezas y este último suelta una verborrea sobre la infelicidad.

Más – menos le dice que nadie es totalmente feliz porque la felicidad es un estado de ánimo, es decir, depende de momentos. Felicidad es, por ejemplo, que Leo y su amigo se diviertan al tomar esas cervezas, pero luego viene la resaca, o el regaño de la pareja porque llegaron tarde o borrachos.

“El ser humano está conformado por cada órgano, célula, hueso, arteria y veme tú a decir qué más, para que seamos infelices, y que por lo tanto estemos buscando momentos felices. ¡Solo momentos!”

Frank, amigo de Leo

Por ejemplo. Aquel que tiene mucho dinero, a lo mejor no lo puede disfrutar porque se la pasa trabajando, o porque tiene miedo de que le roben. Pero está la otra versión, aquel que trabaja poco y tiene tiempo, pero no tiene dinero para satisfacer sus necesidades que le provoquen felicidad. Es decir, ninguno está a gusto.

“O esa mujer que soñó con el hombre perfecto: el tipo trabajador, sin vicios, amoroso, cálido, cursi, que busca tener una familia, pero lo engañó con uno “rebelde” porque se aburrió de su esposo hogareño. O viceversa, tenemos al hombre guapo y con dinero que se enfada de la joven modelo porque no lo dejaba hacer nada”, dijo Frank.

Porque si lo pensamos, ¿qué es la felicidad? Cada quien le dará su significado, me queda claro.

Y tal vez el amigo de Leo tiene razón. Porque durante el fin de semana leí que el boxeador Ryan García canceló su pelea contra Javier Fortuna. La razón es porque sufre de depresión y ansiedad.

Uno pensaría, ¿cómo no puede ser completamente feliz un joven de 22 años que es guapo, famoso, gana cientos de miles de dólares, tiene una hermosa pareja y prácticamente su futuro está asegurado?

Porque la felicidad es momentánea. Y Frank está en lo cierto. Nadie es completamente feliz, aunque así lo queramos aparentar. Porque en las redes sociales sólo hay fotos de comidas en restaurantes elegantes. De fiestas o momentos divertidos. De la relación y la familia perfecta. De viajes. Sólo aparecen sonrisas y risas. La vida perfecta.

Lo anterior son cosas que podemos ver en el Instagram de Ryan García. Pero su realidad es otra. Así como la de todos nosotros. Porque todos lo hacemos. Y no estoy juzgando.

¡Gracias por tu apoyo! Siempre lo agradeceré, Por cierto, ya se viene la segunda edición de El guantes de cobre Balbino. La historia no cambia, pero ya será autopublicación.

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