El Buqui

Hace una semana conocí a Buqui, el perrito gordito y peludito de una raza que batallo para pronunciar por mi tartamudez (leve, pero lo padezco): pomerania, pero con cruza de otro tipo.

Y ahora él es parte de nuestra familia.

El Buqui está muy mimado porque es un bebé. Kym ya le compró un corralito, una casita, juguetes y un forro para el sofá. Y pronto irá a la escuela porque, como está chiquito, queremos que no sea tan travieso cuando sea grande. Porque no se aguanta. Se la lleva de enfadoso con sus hermanos brincando encima de ellos.

Si te soy sincero, el Buqui se parece más a Kym que a mí. Me refiero a su forma de ser, porque la única vez que lo saludé, a través de videollamada, se estaba quedando dormido. Y Kym siempre duerme.

Eso sí. Todos los días recibo fotos y videos del Buqui, que le pusimos así, o más bien Kym le puso así, porque le gustó la palabra luego de ir al bar Buquibichi, que en el código de Sonora significa niño sin ropa (Buqui=niño; Bichi=desnudo).

Naked kid, decía la Kym cuando le preguntaba qué significaba Buqui bichi.

Así que Buqui es un gran nombre. Aparte sería rarísimo que en Australia haya otro perrito que se llame así.

Y me gusta mucho el Buqui. Se ve que es un cachorrito simpático, que ojalá que cuando me toque conocerlo en persona, no esté tan grande. Lo quiero ver y tentar así de bebé.

Él representa apenas el tercer perrito que tengo en mi vida. El primero fue el Duke, cuando yo tenía unos seis años. No recuerdo cómo era, sólo que de color café, pero sí lo quería muchísimo. Me acuerdo que una vez fuimos de vacaciones de Empalme a Naco, y al regresar, el Duke ya no estaba en la casa. Mi mamá lo había regalado. Me puse bien triste.

El otro perro que tuve fue el Criminal. No sé por qué le puse así, pero jamás en mi vida lo toqué. Era un perrito que llegó de la calle, chico, flaco y que se dormía frente a la puerta de la casa en Empalme. Cuando me iba a la escuela o al trabajo, siempre estaba ahí, así que le empecé a dar comida y agua, hasta que finalmente se mudó al patio como por cuatro días. Muy probablemente tenía pulgas y demás, por eso no lo quise tentar. Luego, un día así de la nada, desapareció. También me puse triste de que me abandonara.

Pero en fin. Aquí te presento al Buqui Luna.

Buqui es el que está despierto.
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