Tenemos los medios de comunicación que nos merecemos

Hace unos días leí un interesante análisis sobre si el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, es el culpable de que la gente no crea en los medios de comunicación en este país.

Más allá de lo que se analizó, y si el mandatario pudiera ser el culpable o que tenga algo que ver en ello, quiero destacar la participación de los propios medios y de la comunidad en general.

Dejemos de lado lo que realiza López Obrador durante sus mañaneras, que es la de pelear contra los periódicos. Eso, para mí, es solo la cereza del pastel para que la sociedad no confíe en sus periodistas.

Hoy en día, los grandes medios de comunicación están enfocados en la búsqueda del click: el obtener una visita a su portal, un like o una compartida de sus redes sociales a toda costa. Sea cual sea el costo, incluído el de mal informar o informar a medias.

Si abrimos un portal sólo vemos títulos engañosos, fuentes que no se confirman, malas redacciones, chismes, amarillismo, hipótesis, rumores y declaracionitis.

Y lo entiendo por los reporteros. A eso se nos obliga (porque también soy reportero): a maquilar notas que atraigan cientos o miles de visitas, porque hoy en día eso es más importante que la consulta, que el investigar o recabar datos.

Y ni se diga de los “periodistas” que venden sus intereses en sus portales o publicaciones, pagados por funcionarios, o despotricando contra un tema, dejando de lado el rigor periodístico.

En una publicación que hice sobre el aborto, comenté que los políticos no deben decidir esos temas porque siempre están influenciados por sus creencias, religiones, educación, etc. Y siento que eso también puede aplicar para los periodistas.

Pero en fin, si el medio genera todo eso, tenemos que entender que también es por culpa del lector.

¿Por qué?

Porque actualmente la gente comparte noticias, artículos, videos o infografías sin verificar ni siquiera de dónde proviene dicha información. Y eso también es mal informar.

A la gente no le interesa leer ni generarse un criterio propio. Basta con compartir un post que al lector le guste de las miles de páginas de Facebook que hay y que no tienen una fuente sólida.

Y eso es desinformar.

Por eso los youtubers, que no tienen certeza en algo ni veracidad, tienen grandes cantidades de reproducciones. Para el público en general esos youtubers son sus fuentes, aunque se dediquen a desinformar y aunque haya trabajos que así lo indiquen. Y por eso hay gente que cuestiona lo que publica The New York Times.

¿Y qué es el periodismo? Es contar historias. Publicar, con datos verificados, lo que las autoridades esconden. Es informarle a la sociedad lo que está ocurriendo, no transcribir lo que los encargados del país dicen que ocurre. Es descubrir la verdad, en la mayoría de los casos.

Pero mientras las personas sigan compartiendo lo que se les venga en gana, los medios alimentarán a esa audiencia hambrienta de contenido basura.

Porque si queremos estar mejor informados, hay que exigirle a los medios que hagan mejores trabajos, pero también consumir los grandes trabajos. Hay que olvidarnos de las fanpages falsas que carecen de gente profesional, olvidarse de los youtubers que muchas veces son pagados para decir eso que comparten.

Al final de cuentas, como se dice:

Una sociedad mejor informada, es una sociedad más libre

Y a esto último es lo que debemos aspirar.

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