Me hicieron p*ndejo porque estoy p*ndejo

El otro día una persona me dejó en claro que me habían hecho p*ndejo. Peor tantito le dijo a alguien más que me habían hecho p*ndejo.

Por cierto, esa palabra, “p*ndejo“, generalmente no me gusta usarla. No acostumbramos en la familia a decirla. Sí decimos muchas groserías, pero esa en particular no.

Pero bueno, supongamos que me lo dijo porque compré comida y luego de pagar, el señor me dio 50 pesos menos de lo que debió darme. Y sí, ni conté el dinero, sólo me lo eché a la bolsa y me fui.

Ciertamente pude haber cometido un error al no verificar mi cambio, ¿verdad? Y no lo hice por el hecho de que confiara en la otra persona, simplemente es que estaba pensando en otra cosa.

Quizá también fue que el señor se equivocó y no lo hizo con dolo. O tal vez sí. No sé, pues, el chiste es que en efecto, en ese momento fui un p*ndejo.

Y no lo niego, porque para empezar, si así lo quieres ver, pues estoy p*ndejo y súmale que casi siempre traigo en la cabeza cosas en las que pensar.

Y no me la juego al creativo o al genio que está todo el día con el ratoncito dando vueltas a la rueda. No, pero afortunadamente a lo que me dedico me exige pensar, porque mi trabajo como reportero es ver qué temas proponer. Y eso es a diario. Incluso en mis días de descanso.

Pero lo preocupante aquí es, ¿por qué si al que hicieron p*ndejo fue a mí, esta persona se lo dijo a alguien más?

Entiendo que este individuo no sea un p*ndejo, o que siempre esté tratando de que no lo hagan p*ndejo, y eso se me hace maravilloso (a lo mejor esa es su única preocupación, porque tiene la fortuna de tener un trabajo que no le pide ocupar su mente o qué sé yo).

Lo que sí me preocupa es que la gente sea metiche.

Porque, a ver, sí, soy un p*ndejo que todo el día anda pensando en p*ndejadas, y siento que eso no afecta a alguien más. Y estoy seguro que no fue la primera ni la última vez que me hagan p*ndejo. Y la verdad eso no me quita el sueño, porque significará que aún tendré la mente ocupada.

De lo que también estoy completamente seguro es que los metiches son una plaga dañina de los que todos debemos de cuidarnos.

Si te gusta leer o quieres una novela muy digerible, y aparte apoyar a un autor independiente, te recomiendo La engañé... en tiempos de virus. Está digital en Amazon a muy buen precio, menos de lo que cuesta un seis de cerveza (si puedes tomarte un seis de cerveza leyendo la historia, mucho mejor).
Categories: Tags:

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s