¿Por qué leer La Ley de Herodes de Jorge Ibargüengoitia?

La respuesta es sencilla a la pregunta del encabezado: porque es una lectura divertida.

No podría describir La Ley de Herodes de Jorge Ibargüengoitia que no sea como una obra llena de humor y sarcasmo.

Es más, según leí una vez en no recuerdo dónde, pues hace tiempo de ello, que Ibargüengoitia pudo ser prácticamente un cómico.

Este libro en particular podría refrendar lo anterior, pues son una serie de cuentos donde la sátira, el humor y el sarcasmo siempre forman parte de la receta.

Importante aclarar que no abusa del ejercicio humorístico, sino que simple y sencillamente nos “tira” una que otra anécdota graciosa, o escribe una palabra cómica, que redondea lo que era ya una historia entretenida, lo que provoca que sueltes carcajadas. Porque te carcajeas de forma literal.

Siento que en esta obra, que se publicó en 1967, Jorge aplica el característico humor y sarcasmo mexicano. Por ejemplo, en Cuento del canario, Las pinzas y Los tres muertos, esta última parte en específico, que en lo personal es mi favorito, el autor narra cómo se lo tranzaron algunas veces para sacarle algo de dinero.

Piensa en tu amigo que platica cosas graciosas y que hace carcajear a todos de manera natural. Y que sólo él puede contar las anécdotas de esa manera.

Siento que así aplica con Ibargüengoitia.

Y es que cualquiera pudiera compartir una anécdota de cómo una persona se inventó una historia de algún familiar enfermo para pedir dinero prestado, porque pudiera ser algo común en este País, pero cuando lo cuenta Ibargüengoitia saca a flote lo que el mexicano es realmente. Y Jorge lo hace sin forzar la naturalidad. Y terminas riendo.

De hecho, junto con El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz, La Ley de Herodes debe formar parte como referencia de la idiosincrasia del mexicano.

El primero porque es un ensayo que pudiéramos tomarlo como algo más oficial, y el segundo porque son cuentos divertidos. Ambos, sin embargo y a su propia manera, ejemplifican al mexicano. Al menos así lo considero.

DON JORGE

Para recordar su obra, y porque te la recomiendo, a continuación te dejo dos cosas curiosas de Jorge Ibargüengoitia, guanajuatense quien falleciera en Madrid, España a los 55 años de edad, a causa de un accidente aéreo

1- APODO.- De acuerdo a Chilango.com, la mamá y una tía llamaban Coco a Jorge cuando era niño.

2- EPITAFIO.- En la lápida de Jorge Ibargüengoitia se lee: Aquí descansan los restos de Jorge Ibargüengoitia, en el jardín del que fuera su abuelo el general Florencio Antillón, quien luchó contra los franceses.

Jorge Ibargüengoitia | Imagen tomada de https://www.gob.mx/cultura
Si llegaste hasta aquí es porque te gusta leer y si quieres una novela muy digerible, y aparte apoyar a un autor independiente, te recomiendo La engañé... en tiempos de virus. Está digital en Amazon a muy buen precio, menos de lo que cuesta un seis de cerveza (si puedes tomarte un seis de cerveza leyendo la historia, mucho mejor).
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