Mi derecho a exigir

Otra vez era jueves de caguamas al dos por uno.

Y otra vez el Yuyis estaba ahí, en la cantina, platicando con un preocupado Balbino.

El ídolo boxístico de Canop se sentía intranquilo porque el domingo anterior no acudió a votar.

Fallé como ciudadano, le dijo al Yuyis.

Y el Yuyis, con esa peculiaridad que le caracteriza de respeto y saber escuchar, le preguntó que si estaba idiota o qué le pasaba por la cabeza.

El Balbino le dijo que era enserio. Que había fallado como ciudadano y que al no ir a votar, ya no podía quejarse o exigir.

¿Quién chingados te dijo eso, campeón?, le preguntó el Yuyis.

Pues el señor Presidente y los que andan con él.

Están más locos que la chingada.

¿Por qué dices eso, pinchi Yuyis?

Es que no la friegues campeón. Tú ya sabes que no creo en ir a votar, ya te lo he dicho.

El Balbino le echó cerveza a su vasito, miró los ojos rojos del Yuyis y sólo escuchó.

Mira, campeón. Esos cabrones te hacen trabajar como diez horas al día por seis días a la semana por una pinchi miseria,

con tu jale pagas impuestos y todo está bien jodido. Pinchis hospitales sin camas, calles sin pavimentar,

a los ratas nunca los atrapan, la comida está bien cariñosa, pero deja tú eso, campeón,

con tu trabajo, mantienes a esos cabrones que ganan en un mes lo que tú en un año, y es la neta,

o sea, te hacen trabajar un chingo, te hacen pagar por todo, les pagas su salario y todavía te obligan a ir a votar,

no, campeón, esos la quieren bien fácil, y no les limpiamos el culo porque a nadie le gusta que le limpien su propio culo, ¿o te gustaría que alguien te lo limpiara a ti?

No, pues no, Yuyis.

Ahí está, campeón.

El Balbino, ya menos preocupado, le preguntó al Yuyis si entonces el que no haya ido a votar le daba derecho a exigir.

Mira, campeón, si pagas impuestos puedes exigir todo lo que quieras, de todas maneras no te van a hacer caso, es la misma si votas o no.

¿Entonces por qué dicen que si no votas no tienes derecho a opinar?

Ah, pinchi campeón, pues porque siempre le quieren echar la culpa al ciudadano. Y como saben que hacen un muy mal trabajo, lo agarran de pretexto para tenerte calladito.

En pocas palabras es el discurso que tienen los de arriba para manipularte y, todavía, tenerte callado.

No, pues entonces sí está cabrón, mi Yuyis.

¿Conoces a alguien que haya ido a votar, campeón?

A la doña que le estamos trabajando mi jefe y yo. ¿Por qué?

Como no voté, quiero mandarle un recado a nuestros gobernantes.

A ver…

Si por favor puedes decirle a la doña, que dije yo, que les diga a Ellos que chinguen a su madre.

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