– Balbino, pídete otra caguama, pues.
– No la chingues, Yuyis, siempre yo. Otra más y ahí estuvo porque ya no tengo dinero y mañana tengo que chambear.
– Tú traela, campeón, y te dejo hablar, porque luego dices que no te dejo hablar.
– Yo sólo quería platicarte que en la casa donde andamos enjarrando mi jefe y yo, la mamá le dejó de hablar a su hijo porque se pelearon por el Presidente.
– Ah, no mames, campeón.
– Sí, es que la doña decía que el Presidente estaba bien pendejo porque es un corrupto, y el hijo, como está morro, se enojó.
– A ver, campeón, ¿el morro se enojó porque el Presidente está pendejo o porque el hijo está morro? es que no te entendí esa parte.
– No, Yuyis, el hijo que está morro se encabronó porque su mamá dijo que el Presidente está bien pendejo.
– ¿Y por qué se iba a enojar por eso?
– Pues porque está morro, Yuyis.
– Pero es que sí está bien pendejo.
– ¿El morro o el Presidente?
– Los dos.
Por cierto, aquí puedes leer la novela corta de El guantes de cobre Balbino. Puedes adquirir el eBook en Amazon por sólo $49,50 mxn. Es una historia basada en hechos reales, pero llena de ficción.
