- No sé la razón, pero hoy me desperté con muchas ganas de escuchar Somebody to love, de Jefferson Airplanes.
- Hace casi una semana acompañé a Kym al aeropuerto, porque ya se regresó a su país. Ese martes, tomé algunas cervezas con mi amigo Martín. Por cierto, el nombre de su abuelita es Petronila y un joven mago lo adivinó. Quedamos impactados.
- El pasado lunes, me llegaron dos copias físicas de La engañé… en tiempos de virus. Uno para Kym y otro para mí. Fue la primera vez después de casi un año que vi la novela en papel. La calidad me gustó mucho. Pareciera ser que está grandísimo, pero no lo es. De momento, sólo se encarga desde Amazon en Estados Unidos, aunque sale caro, la verdad. El eBook sí está disponible en todos lados.

- Ya pasaron tres semanas desde que Kym y yo fuimos por unos días a San Carlos, Sonora. Fue fenomenal. Descansamos, disfrutamos de la playa e incluso hicimos una carne asada y vimos a nuestra amiga Viri. También algo destacado fue que nos subimos a un yate (que Kym casi lo volteaba cuando intentó manejarlo jajaja) y vimos delfines. Reconozco que no quería hacerlo, pero me alegro que me haya convencido.
- El 1 de marzo, Kym y yo nos casamos. Fue muy lindo. Ella se puso un vestido bien bonito y yo una corbata. Nos acompañaron nuestros amigos José, Marco y Kevin, además de mi mamá y mi papá, quienes prácticamente fungirían como testigos. Fuimos al Café Oaxaca, comimos y tomamos algunas cervezas. Además, Kym pidió dos piñatas que quedaron padrísimas, aunque por eso mismo no quiso quebrarlas. Al siguiente día nos peleamos por un momento, pero no me acuerdo el por qué.


- Siento que desde hace una eternidad extraño a Kym.
